Red Iberoamericana de Investigación en Imaginarios y Representaciones (RIIR)

Se acerca el invierno

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Por Mario Armando Vázquez Soriano

El fin del mundo – uno de los miedos que más preocupan a la humanidad – cuenta hoy con numerosas representaciones en el cine y la televisión. No se trata de un fenómeno reciente, pues hace tiempo filmes como El planeta de los simios y Cuando el destino nos alcance ya nos mostraban este temor. Sin embargo, las representaciones de este miedo se han incrementado en los años recientes. Una buena parte de las películas y series de televisión que actualmente tienen mayor éxito cuentan cómo será el fin del mundo o cómo será la vida después de él. El día después de mañana, 2012, La quinta ola, Los 100, Los juegos del hambre y The Walking Dead, por mencionar tan solo unos cuantos, nos muestran las amenazas internas y externas que pueden diezmar a la humanidad. Pero también nos muestran que el miedo y su consecuencia directa – la desconfianza -, pueden ser el mayor peligro para la raza humana.

Entre las representaciones mediáticas del fin del mundo que mayor éxito han tenido se encuentra Juego de Tronos. La adaptación televisiva de la saga literaria de George R. R. Martin cuenta una historia épica con tres ejes narrativos principales. Dos de ellos son mayormente de tintes políticos: la lucha por el Trono de Hierro y el ascenso de Daenerys Targaryen muestran las guerras, los secretos, la diplomacia, las alianzas, las traiciones y las intrigas familiares, religiosas y políticas que se efectúan con tal de obtener el poder. Pero el último eje narrativo- que quizás no sea hasta ahora el favorito de los fanáticos, pero al final será en el que confluirán los otros dos -, se centra en la terrible amenaza que existe más allá del Muro que separa a los Siete Reinos y las Tierras Salvajes: la reaparición de los gélidos y terribles Caminantes Blancos que desean exterminar a todo ser viviente.

A inicios del siglo XXI habitamos un mundo en donde las desigualdades económicas y la ruptura de los pactos sociales están a la orden del día; por lo que el advenimiento del apocalipsis sobre un mundo inmerso en el caos político y el desaliento social es algo que no nos parece inverosímil. Al respecto Pablo Iglesias señala en Ganar o morir. Lecciones políticas en Juego de Trono que: “el escenario de destrucción del orden civil y político que nos presenta la serie, con un colapso civilizatorio a las puertas, conecta directamente con cierto pesimismo generalizado y cierta conciencia oscura del fin de nuestra civilización occidental tal y como la conocemos”.

De este modo al ver Juego de Tronos el lema de la Casa Stark – “Se acerca el invierno” – parece presagiar la llegada del frío, el hambre y la desolación que traerán consigo el cambio climático. Los pueblos salvajes de norte y los esclavos de Astapor, Meereen y Yunkai se asemejan las masas excluidas y empobrecidas por el actual sistema político y económico. Las guerras entre los Lannister y el resto de las casas reinantes no están muy lejos de las luchas por el poder que enfrenta a los partidos políticos. Finalmente, vemos cómo la corrupción y las conductas no éticas parecen ser recompensadas mientras que la buena conducta y los valores más elevados son castigados. No son solamente los valores de producción de la serie de HBO los que han dado tanta popularidad a la historia de Martin. Juego de Tronos también es un reflejo de los temores de nuestra época. Una época en la que pareciera que es más fácil imaginar el fin del mundo que la forma en que podemos mejorarlo y evitar su destrucción.

28 de julio de 2016

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