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Difamar para justificar: el recorte a la Ciencia en Argentina

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Por María Eugenia Rosboch

En estos momentos mi país está atravesando por momentos muy difíciles de sobrellevar. Hoy volvemos a estar en presencia de un recorte presupuestario al hacer científico. Los Argentinos ya estamos muy acostumbrados a escuchar promesas de campaña con la reiterada arenga en la cual se declama por el sistema de ciencia y educación, porque sabemos que un pueblo sin educación y sin desarrollo científico es un pueblo cautivo, las mismas que luego son borradas de un plumazo al asumir el mandato.

Una vez más, nos encontramos con que el gobierno considera que la ciencia es prescindible para el futuro del país. Pero no solo basta con sostener semejante delirio, sino que al recorte se le suma la difamación. Mediante un título irónico un importante diario de tirada nacional interpela a su audiencia con el sugerente anuncio: “Recorte en el CONICET: polémica por las investigaciones de Star Wars, Anteojitos y el Rey León”. La lectura de tres resúmenes de investigaciones ya aprobadas por dos comisiones del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), sirven para justificar el recorte a la labor científica, para sostener esto, ni siquiera se tomaron el trabajo de leer la propuesta completa, reitero, la lectura de tres resúmenes justifican dejar en la calle a 489 científicos, a lo que se le suma que tampoco darán recursos, para que los que ya están en la carrera de investigador, puedan ascender en el escalafón.

Las tres investigaciones en cuestión (que nunca fueron analizadas por el medio que publica la nota) se inscriben en la comisión de Ciencias Sociales, con lo cual, por añadidura, éstas están siendo eternamente puestas en duda ante nuestra sociedad. Nosotros somos seres simbólicos, creamos nuestras vidas y le damos sentido a nuestro hacer mediante imaginarios y/o representaciones, si no comprendemos los procesos por los cuales construimos esos sentidos difícilmente podremos forjar un mundo mejor para nuestra generación y las venideras. Esa es la simpleza que encierra la trama más compleja y opaca que los investigadores debemos enfrentar y desentrañar. No es casual que un medio que genera y recrea representaciones, decide justamente difamar a quienes son capaces de analizarlo.

Quienes conocen o se toman el trabajo de investigar antes de redactar una nota levantando supuestos comentarios de las redes sociales, saben que el CONICET tiene líneas de investigación estratégicas para el desarrollo del país, pero esta no es información que le interese al medio en cuestión. En nuestro país no solo se desarrolla investigación en el CONICET, sino también en las Universidades Nacionales, la importancia crucial que tienen ambos sistemas de investigación es que se promueven problemáticas que favorecen el desarrollo de multiplicidad de proyectos ampliando enormemente el espectro de posibilidades de acciones futuras, no quedando presos de animosidades coyunturales de los gobiernos de turno. La diversidad es una cualidad del sistema de investigación no su falla. Pero es necesario remarcar que ésta se produce en el marco de políticas claras, que se proyectan a largo plazo y es en ese contexto en el cual se deben interpretar las postulaciones de los investigadores que siempre están o han sido guiados, por científicos de amplia trayectoria.

El recorte es una decisión política y se debe analizar en ese contexto, la difamación es una operación de prensa repudiable, que ya no tiene que tener cabida en una democracia madura que tanto nos constó y nos cuesta sostener. La situación de los becarios en el sistema de educación e investigación en nuestro país es sumamente precaria, de hecho, los recortes presupuestarios siempre inician por ahí y se van derramando al resto del sistema, tal vez es tiempo de que quienes estamos interesados y/o somos parte del mundo académico, comencemos una fuerte discusión que nos lleve a mejorar las condiciones de admisión y retención de recursos para que, después de haber sostenido la educación superior de tantos científicos, éstos encuentren un lugar de desarrollo en la Argentina y no se vean forzados a llevar ese conocimiento, que tanto nos contó a todos los argentinos, a otros lugares del mundo.

08/01/2017

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