Red Iberoamericana de Investigación en Imaginarios y Representaciones (RIIR)

Instantáneas

LSZV

Por Laura Zamudio

Este verano en un viaje familiar estábamos todos desayunando en un restaurante, nuestra mesa daba a un gran ventanal de la fachada principal a través del cual se veía la vía más importante de San Carlos, Nuevo Guaymas (Sonora, México). Mientras convivíamos apacible y alegremente en la sobremesa, de pronto, un fuerte estruendo que vino del exterior nos puso en alerta. En la avenida ocurrió un accidente de tráfico, una carambola de tres coches que puso a todo el restaurante de pie. Y pese a que no hubo daños humanos aparentes, el espectáculo fue peculiar por la gran cantidad de gasolina y humo que salían de uno de los automóviles (justo el de una mujer que venía acompañada de su hijo adolescente y quien aparentemente por su estado de nerviosismo, fue la más afectada por el impacto), así como por los muchos objetos que de pronto aparecieron en la avenida (ropa, papeles, maletas, entre otros).

Ante la sorpresa del impacto todos centramos nuestra atención en el evento, algunos salimos a auxiliar a los accidentados, otros llamaron de inmediato al servicio de emergencias, otros más alertaban a los mirones del peligro de que el auto estallara (aquel que perdía gasolina y emitía humo), otros observando desde la distancia, no salían de la sorpresa de lo aparatoso del accidente. Mientras tanto, mi sobrina de cuatro años permaneció sentada en su silla dentro del establecimiento. Y cuando ya todo estaba a cargo de las autoridades y del servicio de emergencias volvimos todos a la mesa, por supuesto, el tema no era otro que el panorama que teníamos enfrente e inesperadamente mi sobrina intervino en la conversación con un comentario que llamó especialmente mi atención, nos dijo: “sííí estuvo muy feo…. yo les tomé una foto”.

La niña había tomado el teléfono móvil de su madre que estaba sobre la mesa, había teclado la clave de seguridad (que se la sabe) y había activado la cámara para capturar ese momento, hizo tres fotografías. De pronto, mi capacidad de asombro cambió de objetivo,  una niña de cuatro años puso de manifiesto la importancia de documentar en imágenes lo que había sucedido, retomando el principio de la palabra “instantánea” atribuido a la fotografía. Se había convertido en periodista del evento, dejando un registro gráfico del mismo. Entonces algo que podría quedarse en la anécdota del día, trascendió para mi, al grado que lo he querido compartir con ustedes.

Primeramente porque me hizo reflexionar sobre la dominancia del sentido de la vista en nuestras experiencias de vida desde tan temprana edad. Algo en lo que ya han reflexionado ilustres filósofos a lo largo de la historia, y en la historia contemporánea estudiado también por Juhani Pallasmaa, quien se ha preocupado por cómo el predominio de la vista, y la supresión del resto de los sentidos, ha influido en la forma de pensar, enseñar y hacer crítica de arquitectura.  Añadiendo que hoy en día cualquiera que tenga a sus disposición un equipo de telefonía móvil con tecnología avanzada, tiene la posibilidad de registrarlo y compartirlo en el momento en el que acontecen los actos, incluso haciendo una georeferenciación exacta del lugar en el que están sucediendo.

Esto me lleva a la siguiente reflexión que es la dominancia en la vida contemporánea del uso del teléfono móvil y de nuestra interacción con estos dispositivos como si trataran una extensión de nosotros mismos. En el caso del accidente fue únicamente el medio para registrar el momento, pero las posibilidades son infinitas. Por mi interés en la percepción de la arquitectura y la ciudad, me llaman especialmente la atención las aplicaciones que permiten percibir el entorno viéndolo a través de los propios dispositivos, como son las aplicaciones de googlemaps; aquellas que muestran información virtual no disponible en la “realidad” tangible, como las que ofrecen descripciones de los principales monumentos (únicamente a través del dispositivo) en las ciudades turísticas; o aquellas que recogen la opinión de otros turistas sobre restaurantes y hoteles. Y más recientemente las opciones de ocio que proponen la caza de unos dibujos animados que combinan lo “real” del lugar en el que se está, con lo virtual, una aplicación de ocio que bajo a la premisa de la caza de pokémones, más que nunca, aparentan la anunciada apocalipsis zombie.

23 de julio de 2016

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