Red Iberoamericana de Investigación en Imaginarios y Representaciones (RIIR)

Inicio » Imaginación o Barbarie » José Carlos Fernández Ramos » EL (supuesto) MILAGRO ESPAÑOL

EL (supuesto) MILAGRO ESPAÑOL

dsc_0301

Por Jose Carlos Fernández Ramos

En las últimas fechas, al calor de las reiteradas elecciones nacionales, autonómicas y municipales, los voceros de la Restauración borbónica de 1977 han hablado estridente y repetidamente de un presunto “milagro” español escudándose en los (relativamente) buenos resultados económicos, con un crecimiento en términos del PIB cercano al 3% en 2015, y 2,5% previsto para 2016. Como sociólogos no vamos a poner en solfa los datos que reflejan las estadísticas oficiales, ya otros han mostrado lo espurio de ese entusiasmado triunfalismo, en cambio centraremos nuestra atención en la terminología metafórica que se emplea para respaldar dichas afirmaciones, pues lo metafórico estructura el imaginario colectivo nacional colando de perfil contenidos ideológicos que escapan al escrutinio público, sin abandonar por ello su dimensión normativa.

Cuando se nos presentan los resultados económicos como “milagro” pocos son conscientes de la carga ideológica que acarrea. El término en sí, según el DRAE, se define como “hecho inexplicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”. Para los católicos el “milagro” supone la existencia de un Dios misericordioso que con su intervención favorece a ciertas personas, grupos o naciones. Ahí está la clave de su prolija utilización. El (supuesto) “milagro” español de los dos últimos años hace referencia, por tanto, a una intervención divina que ha favorecido de modo particular a la nación española en contraste con otros tiempos y otras naciones. Se cuela de rondón la idea de que la muy católica España ha sido tocada de algún modo por la mano divina para sacarla del agujero de la recesión en que fue hundida por un gobierno socialista que desagradaba al Creador, siendo por ello castigada con la crisis más grave sufrida desde que la democracia se restauró a finales de los años setenta del pasado siglo.

Sutilmente, se nos está diciendo que el beato gobierno conservador del Partido Popular es el único mediador con Dios y que gracias a su intercesión se ha logrado sacar al país de las tinieblas en que lo hundió el demoníaco gobierno de Rodríguez Zapatero.

La pregunta sería ¿qué hay de cierto en ese supuesto “milagro” operado gracias a mediación piadosa del partido en el gobierno? La respuesta, que cuenta con varias vertientes, está en la mente de todo aquel que se haya preocupado por comprender la realidad española de los últimos años. En primer lugar, hay que destacar que aunque el país como conjunto haya crecido, lo ha hecho a costa de alcanzar cotas de paro por encima del 24%, algo nunca visto por estos lares. También se dice que la cifra de parados ha ido disminuyendo paulatinamente hasta situarse por debajo de la veintena, pero esto se ha logrado por medio de dos expedientes: una devaluación salarial del conjunto de los trabajadores entorno al 15% de media de los salarios previos a la crisis, de modo que se ha creado empleo despidiendo a un trabajador que ganaba 1.500€ para contratar a dos que ganan no más de 600€ mensuales. Esto ha producido el poco deseable, y menos presumible, efecto de crear asalariados cuyas familias se sitúan por debajo del umbral de la pobreza a pesar de estar trabajando, según los criterios de la OCDE, engordando los beneficios empresariales en la misma proporción. Otra dimensión de la respuesta está ligada a la coyuntura internacional con un precio del petróleo a la baja, reduciendo el precio de la factura energética sensiblemente; un euro también descendiendo respecto al dólar, con el incentivo que eso supone para nuestras exportaciones; y un entorno inestable en el norte de África, en Francia y Bélgica que ha desviado el turismo hacia España, logrando cifras récord del flujo turístico año tras año. Por no hablar de los recortes en educación, sanidad y servicios sociales, que han servido para el generoso rescate bancario, cifrado en 100 mil millones de euros por los más optimistas.

Lo que sí parece un auténtico “milagro” es que con esos datos no se haya producido un estallido social y revolucionario que rompiera todas esas inercias. Pero en esto tampoco se reconoce la intervención de una mano divina, sino más bien que se han salvado los muebles porque en nuestro país aún subsisten, a pesar de las tendencias en su contra, redes familiares y comunitarias que en un alarde heroico de solidaridad intergeneracional han logrado mantener a flote la dignidad de las familias y amigos, a pesar de los despiadados ataques del individualismo posesivo, fomentado desde las instancias gubernamentales, económicas y mediáticas, cuyos esfuerzos han estado encaminados a endosar a un “fracaso personal” los perversos efectos de estos episodios críticos.

19/10/2016

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: