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A propósito del Brexit

Bergua

Por José Angel Bergua

En realidad, todo empezó hace mucho. En Grecia, cuando el Gran Padre inició su declive y apareció la Fratria. El primero nos regaló ese logos o razón que luego derivó en ciencia y el segundo la democracia. Ninguno de los dos obsequios funcionó. El logos porque el Ser al que apelaba, el Gran Padre indoeuropeo, había desaparecido. Por eso, su razón, según la trató la filosofía, se convirtió en mera metafísica, un conjunto de ideas celestes y absolutas para las que el mundo sensible era un problema. En cuanto a la democracia, aunque incorporó al pueblo o demos como actor político principal, nunca lo reconoció en toda su heterogeneidad, pues mujeres y esclavos no contaron, y el poder o kratos, pieza maestra del orden patriarcal anterior, se resistió a ceder espacio. Platón estuvo en el peor sitio, pues apadrinó a la naciente filosofía y maldijo a la democracia.

Más de dos milenios después, con las revoluciones francesa e inglesa, de nuevo los dos arquetipos hicieron temblar el continente. La fratria, a la que ya el cristianismo y luego el protestantismo habían apelado, generó más tensiones políticas. El Gran Padre respondió renegociando la presencia del kratos en las nuevas democracias a través de su instrumento preferido, el Estado. Por otro lado, la filosofía, si bien comenzaba a mostrarse cansada y falta de ímpetu ante el nuevo mundo que irrumpía, recibió el relevo de la ciencia para mantener a la Verdad en su cielo. En general, la tensión entre los arquetipos se mantenía, pero la Fratria daba la impresión de estar ganando terreno

En la actualidad, el kratos o poder, representado por el Estado y los partidos políticos, es ya un objeto político carente de aura y atracción del que el demos o las gentes parecen querer desprenderse. De ahí la ocupación de plazas que los indignados españoles realizaron en el 2011 y el éxito de las candidaturas populares de Barcelona, Madrid, Zaragoza, etc. en las elecciones municipales del 2015. Este gesto postpolítico que pretendía arrinconar al kratos respondía así a la postdemocracia con la que los burócratas de Bruselas, el FMI, los Mercados, etc.  querían desahuciar al demos. En cuanto a la ciencia, a pesar de ser una estrella mediática que rivaliza con la música pop y la filmografía de Hollywood, es ya objeto de crítica por el tipo de conocimiento que produce, la clase de objetividad que sus métodos amparan, las redes clientelares que genera, sus interesados vínculos con el Estado y el Capital, su cerrada lealtad a la tecnología, etc. El vacío que su Verdad ha dejado está siendo ocupado por reflexiones colaborativas y anónimas de carácter horizontal, similares a las que desde hace años llevan inundando el campo del arte, en este caso ya vaciado de Belleza. Además, una nueva economía de tipo colaborativo y con costes marginales cercanos a cero parece haber comenzado a vaciar al capitalismo de Beneficio. Todo indica que, ahora sí, la fratria está comenzando a arrinconar al Gran Padre.

Los dos últimos referéndums celebrados en el Reino Unido, uno para que Escocia confesara si quería ser o no independiente y otro para que los británicos decidieran continuar o no en la Unión Europea, son un buen ejemplo de la fortaleza de la fratria. En ambos casos, al Estado sólo se le ha reservado la función de gestionar la voluntad de las gentes. Nada más. Es cierto que en el resto del continente los recelos de la política tradicional a cualquier clase de consulta, las descalificaciones proferidas por los media a quienes las proponen y la crítica erudita de los científicos sociales a la propia democracia participativa muestran que al Gran Padre aún le queda algo de cuerda. Sin embargo, todas esas reacciones también transmiten mucha desesperación.

¿Me permiten un pronóstico? El Estado y la arquitectura institucional que lo rodea tendrán cada vez menos importancia y lo social pasará a estar centralmente ocupado por el demos en dos de sus versiones. Por un lado, la colaborativa, que hizo inicialmente suyo el experimento democrático, pero que también ha influido en los campos del arte, en la reflexión y hasta en la economía. Por otro lado, la versión competitiva, que encontró rápidamente hueco en el campo económico, pero que igualmente arraigó en las prácticas artísticas, en la pensamiento e incluso en la actividad política. Esas dos influencias de la fratria, sin mediaciones estatales o autoritarias, protagonizarán los principales acuerdos y desacuerdos en lo que queda de eón.

24 de julio de 2016

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