Red Iberoamericana de Investigación en Imaginarios y Representaciones (RIIR)

Inicio » Imaginación o Barbarie » Jesús David Salas Betin » Sobre “la cuestionable estrategia de campaña del No” Parte 1ª

Sobre “la cuestionable estrategia de campaña del No” Parte 1ª

imag2477_1

Por Jesús David Salas Betin

 

1.

En publicidad (electoral) a veces parece no existir algo así como “lo políticamente correcto”. Su fin último es persuadir el consumo, contratación o aceptación de un discurso. Para ello se apela a los sentimientos y emociones del público objetivo o target. En una sociedad de mercado y “libre pensamiento” como la nuestra, algunos recursos discursivos son legítimos en honor a la libre expresión, el libre consumo y otras tantas ficciones de libertad que fomenta el capitalismo. Uno de estos recursos son las “exageraciones retóricas”, por medio del cual se busca resaltar y exaltar el discurso objeto del mensaje publicitario, a través de figuras retóricas como la hipérbole, la exageración, la alegoría, la amenaza y alusión. Por otro lado, siempre es importante recordar que una buena gestión publicitaria va más allá del consumo. Esta busca crear con los consumidores; se trata de una suerte de identificación y apropiación de lo publicitado que potencia la “percepción positiva” y el sentimiento de pertenencia.

2.

En honor a este sentimiento de pertenencia, otras estrategias retóricas, como el uso de un lenguaje sencillo, claro, “correcto”, conciso y familiar para el público objetivo es clave para lograr este propósito. Es igualmente importante el contexto social y electoral en el cual se transmite el mensaje. Si lo queremos ver a través de la fútil inocencia que sugiere el capitalismo, el mensaje publicitario solo propone a los consumidores una idea sobre un producto, servicio o discurso, afirmando un beneficio (en este caso las bondades de votar por el ‘No’) que se traduce en la generación de valores. Estos valores no surgen de la nada, pues son extraídos directamente del contexto social, comercial y electoral (en este caso) en el que se desenvuelve el público objetivo. El mensaje publicitario se nutre de esos valores para ejercer una “presión inconsciente” sobre la mente de los consumidores, y de esta forma motivar la compra del producto, servicio o discurso en mención.

3.

Lo que vivimos en Colombia las semanas anteriores con la influyente campaña del ‘No’, se trata una de las más viles y bribonas manipulaciones sobre la mente y la conciencia del público elector. Al menos, 6’431.376 personas, de las 34’899.945 habilitadas para votar, no solo compraron el discurso del “No” sino que ratificaron su identificación y sentimiento de pertenencia con él. Este hecho nos pone a pensar sobre la capacidad de manipulación de nuestra sociedad; hecho altamente preocupante si consideramos que nunca estuvo en discusión el contenido sustancial del Acuerdo de Paz firmado, sino las prenociones y prejuicios de una sociedad que poco o nada se mira así misma a través del espejo. Por otro lado, hay que reconocer (sin pretender con esto justificar la macabra jugada desde todo punto de vista repudiable) la brillante estrategia del Centro Democrático que hizo que en algunas regiones ganara el No “sin pagar un peso”; muy a pesar del contexto mediático desfavorable que tenían por delante. Sin duda, las redes sociales desempeñaron un papel preponderante aquí; pero fue igualmente importante, su adecuada lectura del contexto de división en que se encontraba el país, el juego de imaginarios (negativos) alrededor de la sociedad del postconflicto (2) y la alta influencia y el liderazgo político que representa Álvaro Uribe Vélez en algunas regiones del país.

4.

Pero no todo está perdido. Celebramos con agrado la decisión de otros 6’377.482 colombianos y colombianas que acudimos a las urnas con la firme convicción de que el Acuerdo de Paz abría la posibilidad de un mejor futuro para nuestra prejuiciosa y egocéntrica sociedad. A pesar de la escasa diferencia electoral, y el triunfo mayoritario de la abstención, lo positivo de la jornada radica en esa escasa diferencia que divide la esperanza del desconsuelo, la ilusión del pesimismo. Desde mi punto de vista, y muy a pesar de lo muy manipulable que somos aún como sociedad (política, religiosa, consumista), cada vez somos más las personas que incorporamos la fe y la certidumbre como valores que guían nuestra responsabilidad con el presente que vivimos y el futuro que queremos legar a las generaciones venideras. Este es, sin dudas, un panorama distinto al que nos cobijaba como sociedad una década atrás, cuando la única certeza de paz era aquella legada por las armas y el sometimiento; a la vieja usanza romana.

Notas:

(1) El Espectador (06 de octubre de 2016) La cuestionable estrategia de campaña del No. http://www.elespectador.com/noticias/politica/cuestionable-estrategia-de-campana-del-no-articulo-658862

(2) W Radio (06 de octubre de 2016) Estas son las cuñas de la polémica campaña del “No”. http://www.wradio.com.co/escucha/archivo_de_audio/audio-estas-son-las-cunas-de-la-polemica-campana-del-no/20161006/oir/3266817.aspx

Redactado el 06 de octubre de 2016

10/11/2016

A %d blogueros les gusta esto: