Red Iberoamericana de Investigación en Imaginarios y Representaciones (RIIR)

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Sobre inseguridades y migraciones

Anahí

Por Anahí Patricia González

Numerosos autores definen los tiempos actuales como atravesados  por la inseguridad, la incertidumbre y la desprotección. Además, el debilitamiento de las instituciones que históricamente habían estructurado la identidad de las personas se ven vulneradas también.

La construcción de la identidad, a partir del marco nacional, es una de las que se instituye de modo más sólido; esto lo demuestra el hecho de que aún hoy se encuentra arraigada en el imaginario colectivo. La idea de Nación implica, además, como uno de sus elementos constitutivos, la homogeneidad. El fenómeno migratorio, pone en tela de juicio esta homogeneidad étnico-cultural; su presencia convierte en un hecho la fragilidad, en tanto construcción socio  histórica, de esta identidad nacional. Sin embargo, paradójicamente, la misma parece renacer, en un marco de “estrategia defensiva”, en momentos en que es percibida como vulnerada.

De esta manera, “…parece que la internacionalización económica exige (¿Cómo un  anticuerpo?) el desarrollo de nacionalismos políticos. De este quiasmo, los inmigrantes son a la vez los efectos (sus flujos siguen las leyes del mercado) y las víctimas (su llegada  irrita a los patrioteros locales). [Michel de Certeau, s/f ]

En este sentido, se intersectan causas estructurales con consecuencias sociales que afectan a aquellos sujetos que migran. De este modo, las representaciones sociales de “los nacionales” que conforman las sociedades receptoras suelen apelar a ideas vinculadas con la “seguridad” perdida, combinándose cuestiones sobre delincuencia y peligrosidad con aquellas relacionadas a determinadas certezas añoradas, propias de la “sociedad salarial”. Resumiendo, las migraciones serían, muchas veces, para los miembros de las “sociedades  de llegada”, un fenómeno lamentable que existe de hecho y el cual supondría como consecuencias a la sociedad receptora y a sus nativos: inseguridad, competencia  por puestos de trabajo, aumento de la informalidad laboral y disputa por bienes sociales tales como educación y salud.

Sin embargo, de lo que se trata es de una inseguridad  de tipo institucional, que nada tienen que ver con la llegada de los migrantes. Los mismos actúan como “chivo expiatorio”, como encarnación de procesos de desregulación económica y social. La angustia producida por esta sensación de inseguridad lleva a una  interpelación por la “vuelta a los orígenes” de la comunidad imaginaria nacional y, en la praxis, a tendencias de rechazo de lo “otro”, quienes se presentan como amenaza de un “nosotros” vulnerado. Así, la relación con los migrantes se torna conflictual. Asimismo, en este análisis, que los nacionales hacen de la presencia de los migrantes, son dejadas de lado las causas estructurales de las problemáticas económicas y sociales que aquejan a las sociedades actuales, reforzando estereotipos y relaciones interculturales conflictivas.

22 de agosto de 2016

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